almería, por donde dale el sol andaluz
por: Manuel Barranco Pérez
Almería es la
ciudad que más recuerda a una urbe árabe del Mediterráneo. A
la sombra de la Alcazaba, es un magnífico enclave para
disfrutar del clima, los paisajes, las playas y la
gastronomía del lugar. A pesar de las deficiencias -todavía
muy comunes en materia de accesibilidad-, esperamos que la
Guía ROTAE sea un valioso documento para quienes se acerquen
a la ciudad y a la provincia en el momento de elegir
aquellos recursos y lugares que han destacado por su
sensibilidad, que responde a las necesidades de las personas
con movilidad reducida.
en Almería
contrastan la evolución positiva -en relación con la
accesibilidad- de los edificios más nuevos dedicados a la
hostelería, ocio y especialmente grandes superficies
comerciales, con los lugares de interés turístico y
cultural, como museos y monumentos, ubicados en edificios
antiguos en los que son evidentes las necesidades de
accesibilidad.
una visión más
crítica lleva a afirmar que, como norma general, los
monumentos son poco accesibles y no sólo por su ubicación,
dada la orografía de una ciudad con zonas altas y calles
empinadas. En muchos casos se puede llegar hasta el lugar en
cuestión, pero no acceder a su interior. En ocasiones, o
circunstancialmente, se trata de solucionar los obstáculos
con rampas móviles de madera. Por lo común estos espacios no
disponen de aseos adaptados. Los responsables de estos
bienes culturales alegan que nos e pueden hacer
transformaciones porque el edificio en cuestión es histórico
y no les está permitido, algo contrario al objetivo de
acercar la cultura a todos los ciudadanos.
en cuanto a los
hoteles y restaurantes de Almería, la mayoría son edificios
antiguos en los que la normativa aplicada no obligaba a nada
por lo que a accesibilidad y adaptabilidad se refiere. Por
fortuna, algunos son más modernos y, con algún error, son
accesibles. También los hay modernos y manifiestamente
mejorables, a pesar de haber pasado los controles
reglamentarios: he encontrado hoteles con sólo cinco años de
antigüedad en los que me decían que disponían de
habitaciones adaptadas que no tenían barras de soporte en
inodoros, ni silla de ducha, ni ducha continua al recinto,
ni barras en la ducha o la bañera, etc.
en ocio la
accesibilidad mejora porque en Almería, como en tantas otras
ciudades, las grandes superficies suelen ser respetuosas con
ella. También he visitado algunos parques acuáticos y un
acuario en Roquetas de Mar, todos ellos modernos y, en
general, accesibles.
en transportes,
más de lo mismo. Una estación moderna es sinónimo de
adaptabilidad, una antigua, todo lo contrario; pero incluso
existen algunas modernas con problemas de acceso.
las playas
varían según el ayuntamiento que ponga los equipamientos.
Algunas están muy bien cuidadas y otras, no tanto. Se da
también el caso de que en algunas existen aseos adaptados a
los que no es posible acceder o que son utilizados como
trasteros.
muchos locales
cuidan al máximo la accesibilidad. Los problemas empiezan
cuando sales al exterior: aceras estrechas, sin rebajes, con
elementos que entorpecen la circulación de los usuarios de
sillas de ruedas. Otro aspecto que da la medida de la
sensibilidad de los políticos municipales es el número de
plazas de aparcamiento reservadas a personas con movilidad
reducida y la cuestión de si dichas plazas son respetadas.
Hoy por hoy no todos los ayuntamientos que hemos visitado se
toman en serio esta cuestión.
la normativa
aplicada es bastante permisiva en algunos aspectos. Es común
encontrar locales que pasan las inspecciones, cuando en
realidad técnicamente no están adaptados o tienen carencias.
Muy habituales son los restaurantes con una sola barra en el
inodoro, casi siempre móvil en el lado de acercamiento, o
con dos barras fijas a cada lado, algo que para los
inspectores es correcto y que, evidentemente, no lo es para
quien tiene que utilizarlas. Siempre se pueden hacer cumplir
las normas de accesibilidad a los edificios antiguos, si hay
empeño en ello.