lo
que has de saber sobre la HEPATITIS C
La hepatitis es la inflamación del
hígado provocada por infección de un virus, y más raramente
por intoxicación. El síntoma principal es la ictericia
(coloración amarilla de la piel). Como consecuencia de la
inflamación, se bloquea el paso de la bilis que produce el
hígado al descomponer la grasa, y se altera la función del
hígado.
Cuando una persona contrae hepatitis,
el hígado se inflama y deja de funcionar correctamente. Los
virus responsables, por su parte, son gérmenes y hacen que
la enfermedad, en sus tres tipos más habituales, A, B y C,
se contagie de una persona a otra; se denominan,
respectivamente, virus de la hepatitis A, virus de la
hepatitis B, y virus de la hepatitis C.
· Transmisión
Según la forma en la que se contrae
la enfermedad se habla de:
- Hepatitis endémica, cuando se
contrae de forma directa: ingestión de un alimento en malas
condiciones (leche, mantequilla, mariscos, etc.)
- Hepatitis de inoculación, cuando se
contrae durante un acto terapéutico que comporte inyección
de sangre u otros productos.
El periodo de transmisión es el
tiempo que la persona portadora del virus de la hepatitis
puede contagiar a otras personas. Es importante darse cuenta
de que una persona portadora, aunque no tenga síntomas,
puede contagiar la enfermedad.
En el caso de la Hepatitis C, este
periodo va desde una a varias semanas antes de comenzar los
primeros síntomas hasta todo el proceso clínico agudo de la
enfermedad; es indefinido en las etapas de portador crónico.
Según estudios sobre índices de infección en chimpancés, el
número de virus de la hepatitis C en la sangre al parecer es
relativamente pequeño.
El contagio en la hepatitis C se
produce por contacto con la sangre de una persona infectada.
Las formas de trasmisión son:
- Compartir agujas para inyectarse
droga.
- Pincharse con una aguja contaminada
con sangre infectada.
- Hacerse un tatuaje o perforar
alguna parte del cuerpo con un instrumento infectado.
- Tener relaciones sexuales con una
persona infectada, aunque este caso se produce pocas veces.
En cambio, hay determinadas formas de
relación con el entorno y con las personas que ningún riesgo
de contacto. Así, la hepatitis no se contagia de las
siguientes maneras:
- Por contacto casual, tal como darse
la mano.
- Al comer alimentos preparados por
una persona portadora.
- Al besar en las mejillas a un
portador.
- Al compartir utensilios de mesa,
platos o taza.
- Al visitar en sus hogares a
personas infectadas.
- Jugar con un niño infectado.
- Estordunos o tos.
· Personas que la padecen
A la hora de explicar quien puede
contagiarse de la hepatitis C, hay que tener en cuenta que
depende sobre todo de la vía por la que se transmite. Así,
las personas que corren mayor riesgo son:
- Hemofílicos.
- Personal sanitario.
- Adictos a drogas que se inyectan
directamente en venas.
- Personas a las que se les hicieron
transfusiones sanguíneas antes de 1990.
· Síntomas
Los síntomas de la enfermedad son
comunes a las formas de hepatitis A, B y C. La persona que
contrae cualquiera de las formas de hepatitis, A, B o C,
acostumbra a sentirse como si tuviera la gripe. Hay síntomas
que aparecen siempre, y otros que sólo los presentan algunas
personas. Otras, incluso no presentan ninguno. De cualquier
forma, si se presentan algunos de los trastornos que siguen
a continuación, lo aconsejable es acudir al médico. Si éste
sospecha que puede tratarse de hepatitis, seguramente hará
una prueba sanguínea.
Síntomas habituales

- Cansancio
- Náuseas
- Fiebre
- Pérdida del apetito
- Dolor de estómago
- Diarrea
Síntomas que sólo presentan algunas
personas
- Oscurecimiento de la orina
- Excrementos de color claro
- Color amarillento de ojos y piel
(ictericia)
·
Diagnóstico
Para comprobar si alguien padece o no
hepatitis el médico puede realizar dos tipos de pruebas:
- Análisis de sangre, o hematológico
(se extrae sangre con una jeringuilla);
- Mediante biopsia, una prueba
sencilla que consiste en extraer un pequeño pedazo de
hígado, para analizar los tejidos al microscopio y comprobar
si están o no dañados.
Las alteraciones más constantes son
el aumento de la bilirrubina en sangre y el aumento de la
actividad de las transaminasas (enzimas hepáticos, conocidos
por sus iniciales ALT o GPT y AST o GOT). Se hallan entre 20
y 40 veces más elevadas de los valores normales.
Estas pruebas no sólo explican si se
tiene hepatitis, sino que también determinan de qué tipo, A,
B o C y la gravedad de la enfermedad. El diagnóstico se
confirma por la demostración de anticuerpos contra el virus
de la hepatitis en el suero de los pacientes con la forma
aguda o que en fecha reciente estuvieron enfermos. Los virus
y los anticuerpos se detectan por una prueba
radioinmunoensayo (se venden kits de pruebas para la
detección de anticuerpos contra el virus).
Otros exámenes de sangre, tales como
los de la función hepática, o los enzimogramas hepáticos,
pueden sugerir un daño hepático que puede ser causado por
algún virus de la hepatitis. La biopsia de hígado, y la
laparoscopia sirven para determinar con certeza el grado de
daño hepático en el individuo que es positivo para
anticuerpos de la hepatitis.
· Tratamiento
El método de tratamiento para este
tipo de hepatitis es igual que el de la hepatitis B:
La administración de un medicamento,
interferón, que se ha de aplicar mediante inyecciones. La
mayoría de los pacientes ha de tratarse a lo largo de cuatro
meses. Por su parte, está la opción de trasplante de hígado
por cirugía (necesario en ciertos casos en que el hígado
deja de funcionar correctamente a causa de este tipo de
hepatitis).
Existen también terapias alternativas
(tales como la homeopatía, dietas macrobióticas, plantas
medicinales y otras) que han tenido una respuesta muy
exitosa en reducir el daño hepático y mejorar la salud
general de la persona. Antes de acudir a un terapeuta
alternativo, hay que tomar en cuenta:
- Si tiene experiencia en tratar con
la hepatitis.
- Si está adecuadamente calificado y
reconocido en el medio.
- Cuánto va a costar el tratamiento.
- Como mide el terapeuta la
recuperación de sus pacientes y la efectividad de la
terapia.
· Prevención
Para evitar el contagio de la
hepatitis C, deben tomarse, sobre todo, medidas de higiene
personales, que refieren a la posibilidad de entrar en
contacto con sangre de personas infectadas y al hecho de
mantener relaciones sexuales seguras:
- Usar preservativos cada vez que se
mantengan relaciones sexuales.
- No compartir con nadie agujas para
inyectarse drogas.
- No usar el cepillo de dientes o la
máquina de afeitar de una persona infectada, o cualquier
otra cosa que pudiera tener restos de su sangre.
- Asegurarse de que los instrumentos
estén limpios, en caso de hacerse un tatuaje o perforación
en alguna parte del cuerpo.