¿Qué es el
semen?
Hay quienes afirman que el
semen es el fruto del esfuerzo sexual −ya sea en la masturbación o en el coito−.
Para los varones, la producción de semen marca el comienzo de la pubertad. Esto
ocurre alrededor de los 12 ó 13 años, cuando los órganos sexuales se desarrollan
rápidamente.
Los espermatozoides componen menos del 10% del total del semen. El otro 90% es
el líquido seminal y su composición varía de persona a persona. Ese porcentaje
supone entre 200 millones y 500 millones de espermatozoides presentes en el
eyaculado habitual, pero uno solo es suficiente para fertilizar un óvulo y
formar un nuevo ser.
El líquido seminal contiene alrededor de 30 sustancias algunas producidas por
la anatomía masculina y otras son subproductos de las funciones corporales−,
entre las que se encuentran, además de la fructosa, generada por las vesículas
seminales, el ácido ascórbico, calcio, cloro, colesterol, ácido cítrico,
creatina, glutatión, inositol, magnesio, ácido láctico, nitrógeno, fósforo,
potasio, purina, pirimidina, ácido pirúvico, sodio, sorbitol, espermina, urea,
ácido úrico, vitamina B12, zinc, ADN...
La cantidad de cada uno de los componentes del semen puede variar dependiendo de
distintos factores, tales como el ejercicio o la comida que se ingiere. Por
cierto, en caso de ser portador del virus del sida, no son los espermatozoides
los que contienen el virus VIH sino el líquido seminal. Un interesante estudio
holandés argumenta que el uso de pantalones o ropa interior ajustados puede
afectar la motilidad de los espermatozoides.
La cantidad de semen que eyaculan la mayoría de los hombres es de 3 a 5
mililitros y hay medicamentos que pueden alterar dicha cantidad. Sin excederse
de su saludable frecuencia eyaculatoria, cuanto mayor sea el periodo entre
eyaculaciones, mayor será la cantidad de eyaculado. Si un hombre se masturba
varias veces al día, verá que liberará cada vez menores cantidades de semen.
Generalmente, cuanto más excitado se esté y más se tarda en eyacular, más semen
será liberado. Los juegos anteriores al coito pueden estimular la próstata y
esto puede ocasionar una mayor cantidad de eyaculado.
El color del semen es blanco aperlado. A veces puede ser un poco amarillento,
especialmente si ha habido abstención eyaculatoria durante un tiempo. Si el
semen tiene un leve tinte rojizo puede deberse a la presencia de sangre. Esto no
es necesariamente causa de preocupación. No obstante, si este hecho persiste, lo
mejor es consultar al médico. Lo mismo ocurre con cualquier cambio drástico de
color, ya que puede deberse algún tipo de infección.
Como ya hemos aclarado en otras ocasiones, dentro del amplio espectro de las
posibilidades de disfrute sexual, la ingesta del semen es una mera opción o
preferencia que no es peligrosa en sí misma, aunque, tanto si eres portador del
VIH -virus del sida- como de otros gérmenes responsables de las llamadas
infecciones de transmisión sexual (ITS) existe el riesgo de su contagio con esta
práctica.
Esta práctica tampoco es tan frecuente como suele aparecer en fantasías
masculinas y en películas porno; algunas personas la encuentran poco excitante,
incluso desagradable. Regla número uno: no tienen por qué hacerlo aunque se lo
pida su pareja. Lo importante en el sexo es poder elegir en libertad y que
ninguna persona se vea forzada a ninguna práctica que no desee. El menú del sexo
es tan variado, que aunque los gustos personales sean muy especiales, hay un
amplio abanico de elección para dejar satisfecha a cualquier persona.
¿Te gusta tener contacto directo con el semen? ¿Te agrada su olor? ¿Notas
cambios en su color? ¿Lo has probado alguna vez?
gentileza
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