Costa
Rica
los derechos humanos de la niñez con discapacidad en costa
rica
Autor: Luis
Fernando Astorga Gatjens,
Foro por
los Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad
La
niñez con discapacidad en Costa Rica, sufre las mismas
situaciones de discriminación y marginación social, que
enfrentan las personas adultas, no obstante los avances
jurídicos que exhibe el país en materia de discapacidad.
Este país centroamericano con una población de 4 millones de
habitantes, cuenta con casi 400 mil personas con
discapacidad; de las cuales, aproximadamente, un 21 %, son
menores de 18 años.
Costa Rica, tal y como destacó el Relator Especial de
Naciones Unidas en Discapacidad, el sueco Bentg Linqwist, en
la visita que realizó hace dos años, posee un avanzada
legislación en la materia, empero su cumplimiento es
limitado; lo cual se traduce en violaciones de los derechos
humanos, particularmente de derechos económicos, sociales y
culturales.
Avances
Legislativos
En mayo
de 1996, se promulgó en el país la Ley de Igualdad de
Oportunidades para las Personas con Discapacidad (ley número
7600), que contempla una serie de disposiciones orientadas a
mejorar las condiciones de vida de este sector de la
población. El conjunto de derechos humanos que promueve y
protege este cuerpo jurídico, representan -en el plano
legal- un importante paso de avance.
Tal y como está elaborada esta ley abre las puertas a la
accesibilidad educativa, al empleo, a la salud y
rehabilitación, al transporte público, al espacio físico y
arquitectónico, a la información y la comunicación, y a la
recreación, la cultura y el deporte. Sin embargo, un lustro
después de su promulgación, los avances reales son tan
limitados como preocupantes. Persiste una enorme brecha
entre los derechos contemplados y su materialización
cotidiana.
Precisamente, al cumplirse 5 años de la entrada en vigencia
de esa ley (29 de mayo del año en curso), el Foro por los
Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad, una
coalición de organizaciones no gubernamentales y personas
con discapacidad, organizada en el 2000, indicó que "Los
avances han sido poco profundos, reversibles y no han podido
cambiar las condiciones y la calidad de vida de la inmensa
mayoría de las casi 400 mil personas, que conforman la
población con discapacidad en Costa Rica". Y agrega el Foro:
"Tal y como señala la Defensoría de los Habitantes, seguimos
constituyendo uno de los sectores poblacionales más
excluidos del país".
Es oportuno reseñar que esta legislación se vio robustecida
al ratificar el Estado costarricense, la Convención
Americana para la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación contra las Personas con Discapacidad. Tal
ratificación, que se produjo en diciembre de 1999, convierte
en parte del sistema jurídico costarricense esta importante
convención, aunque no haya entrado en vigencia en el resto
del continente americano.
Asimismo, en febrero de 1998, Costa Rica promulgó el Código
de la Niñez y la Adolescencia, con lo cual -en el plano de
la legislación- se fortalece la protección de los derechos
de estos grupos etáreos.
Del
Dicho al Derecho...Hay Mucho Trecho
Un pase
de revista general, comparando aspectos relevantes de la
normativa y su aplicación efectiva, nos permitirá
caracterizar mejor el estado real de los derechos humanos de
la niñez con discapacidad en Costa Rica. Veamos.
En el campo de la educación, si bien el Estado garantiza el
acceso oportuno, "a las personas, independiente de su
discapacidad, desde la estimulación temprana hasta la
educación superior" (artículo 14, Ley 7600), este derecho se
desdibuja a través de las continuas denuncias de rechazo en
la matrícula a niños y jóvenes, en razón de su discapacidad.
La norma que contempla el derecho a la educación para las
personas con discapacidad indica que "esta disposición
incluye tanto la educación pública como la privada en todas
las modalidades del Sistema Educativo Nacional", empero los
rechazos a estudiantes con discapacidad, se siguen dando
tanto en las escuelas públicas como privadas. Esto ha venido
afectando a niños, niñas y adolescentes con síndrome de Down
y otras deficiencias sensoriales o mentales.
Igualmente, los pocos avances en los cambios en el entorno
físico y arquitectónico en función de lograr accesibilidad
para todas las personas, en los edificaciones educativas del
Estado como privadas, dificultan enormemente y desestimular
el ingreso de niños, niñas y jóvenes con discapacidad a las
aulas.
También es bueno indicar que muchos educadores y educadoras
son víctimas de prejuicios subestimados contra los
estudiantes con discapacidad. Al argumentar que no pueden
recibirlos en sus clases, se escuchan frases como "no fuimos
preparados para atender a este tipo de personas" o bien, "no
contamos con el tiempo necesario para atenderlos,
particularmente".
En materia de salud, aunque Costa Rica presenta logros
relativos que lo destacan en América Latina, en el campo de
la rehabilitación de la niñez con discapacidad, el país
muestra importantes lagunas. Por ejemplo, aunque existe un
Hospital Nacional de Niños (de carácter estatal), sus
autoridades se han negado, obstinadamente, a ampliar sus
servicios especializados en el campo de la rehabilitación
infantil.
El problema es que el hospital nacional de rehabilitación
(CENARE), está concebido y funciona para la rehabilitación
de las personas adultas; lo que deja a la población infantil
con discapacidad, sin un servicio que atienda adecuadamente
sus requerimientos.
Asimismo, la excesiva centralización en los servicios de
salud (se ubican en la capital, San José), afecta la
cobertura y calidad de la atención y rehabilitación de los
niños y jóvenes con discapacidad de las zonas rurales.
En otros campos relativos a la accesibilidad, los niños y
las niñas deben enfrentar los mismos problemas y las mismas
situaciones de falta de accesibilidad que enfrenta el resto
de la población con discapacidad. Esto es válido en lo
referente transporte colectivo. El hecho de que la
institución encargada con hacer cumplir lo dispuesto en
transporte accesible (Ministerio de Obras Públicas y
Transportes-MOPT), no haya cumplido con la ley 7600, hace
que el país carezca de autobuses apropiados para personas
con discapacidad, especialmente para quienes tienen
comprometida su movilidad física. Esto afecta, por igual, a
adultos como a jóvenes y niños.
Esta falta de accesibilidad está bastante generalizada en
varios campos: en espacio físico, en la comunicación (para
personas sordas) e información (para personas ciegas), en el
acceso a lugares para la práctica deportiva o para la
recreación, igualmente, en museos, teatros, cines,
bibliotecas, etc.
de la
Quimera a la Realidad
No es
que no haya habido avances; lo que pasa es que se dan
avances limitados y se materializan muy lentamente. Esto
tiene que ver, en gran medida, en que en el Gobierno y las
instituciones públicas, en general, prevalece un enfoque
sobre la discapacidad, anclado en el pasado, en paradigmas
caracterizados por la lástima, la beneficencia y el
asistencialismo social.
Así en vez de preocuparse por el cumplimiento de la avanzada
normativa existente, se impulsan acciones de limitado
alcance, que apelan "al corazón de la ciudadanía" y no a las
obligaciones que tiene el Estado, en este caso con los
jóvenes y niños con discapacidad.
Mientras esta situación prevalezca, los derechos humanos de
las personas con discapacidad, particularmente, los derechos
de la niñez no sólo no estarán efectivamente garantizados,
sino que serán una hermosa y perenne quimera.
Luis Fernando
Astorga Gatjens,
Foro por
los Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad
lferag@racsa.co.cr