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DISCAPACIDAD INTELECTUAL (II)
Un lenguaje para todos
MARÍA SAINZ

Los
libros de 'Makakiños' están escritos empleando las reglas de fácil
lectura: concreción en el lenguaje; ausencia de giros lingüísticos
complicados; sin abstracción o elementos metafóricos; estructuras
sintácticas sencillas...
"Su pensamiento simbólico es muy limitado, lo que supone grandes
dificultades para imaginar y elaborar fantasías", explica B.A.T.A.
en su página web. Y añade que los niños autistas, a los que se
dirige esta asociación, "tampoco entienden las frases con doble
sentido, bromas, lenguaje metafórico o muchas de las expresiones
emocionales (tristeza, odio, alegría, enfado...)".

Las historias están escritas empleando, además del sistema
alfabético, el sistema pictográfico de comunicación (SPC) ideado por
Mayer Johnson. Se trata de una serie de pictogramas que representan,
a través de imágenes sencillas y claras, las palabras a las que se
refieren. Cada una de ellas tiene un color dependiendo del tipo de
vocablo del que se trate.
Los verbos son de color verde, los sustantivos naranjas, las
actuaciones sociales rosa o morado, los adjetivos y adverbios son
azules, los pronombres y las personas en amarillo, y la miscelánea
(artículos, conjunciones, preposiciones, colores, alfabeto, números)
en blanco.
La lectura que ofrece este tipo de cuentos se apoya además del texto
y los sistema de pictogramas en las ilustraciones, que también son
sencillas y concretas. Alicia Suárez y Óscar Villán son los
ilustradores de 'La ratita presumida' y 'El conejo blanco' ('O
coelliño branco'), respectivamente.
"Estos niños suelen tener hiperselectividad -aclara Natalia- por eso
es necesario limpiar los fondos de las ilustraciones. Podrían
fijarse en un árbol en vez de en el personaje principal, se pierden
en los detalles, por eso sólo sale lo más relevante."
La llave de su corazón
Alicia, que junto a Óscar visitó la asociación antes de ilustrar la
historia, decidió introducir un elemento simbólico que, de no
entenderse, no interfiriese en la comprensión del cuento. "Dibujé a
la ratita con una llave... Con los distintos animales la econde
hasta que aparece el ratón y se la entrega. Simboliza la llave de su
corazón", explica.
También es importante que los gestos de los personajes dibujados
sean reconocibles. Alicia subraya que intentó "dibujar a los
animales con mucha expresividad para que los niños lo entendieran
mejor. Por ejemplo, el perro con un gesto muy fiero o el toro
rodeado de moscas".
Oscar Villán es el artífice de las ilustraciones de 'El Conejo
Blanco'. Fue su primer trabajo para niños, lo realizó en 1998 y con
él ganó el Premio Nacional de Ilustración un año después. "Para esta
adaptación tuve que cambiar una ilustración en la que sólo se veía
la parte trasera de la 'cabra montesa' (uno de los personajes del
cuento). Dibujé la figura completa porque los niños puede que no
entiendan las imágenes fragmentadas", señala.
Natalia destaca que el modo de contar los cuentos a estos niños es
fundamental. "Exagerar, poner énfasis, si la ratita tiene un lazo
pues nosotras traemos a la clase un lazo enorme, si barre pues
barremos... Nos ayudamos de las acciones". La estructura repetitiva
del argumento o las canciones, como el ya mítico "¡Lan, larán,
larita... barro mi casita!", también ayudan a que los niños capten
mejor el mensaje.
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