Estados Unidos
La
primera "mujer biónica" puede mover su brazo artificial con el
pensamiento

Los brazos biónicos de Claudia Mitchell (dcha)) y Jesse Sullivan
(izq.), que les permiten controlar movimientos sólo con su
pensamiento. (EFE)
Tiene 26 años y perdió un brazo en un accidente de motocicleta.
Es
la cuarta persona que recibe este implante, la primera mujer.
Este
nuevo sistema de rehabilitación consigue conectar una prótesis
directamente con los nervios. La
primera "mujer biónica" puede cortar un filete o fregar los platos
con sólo la ayuda de su pensamiento y de una prótesis artificial,
presentada hoy, a la que le han conectado directamente los nervios.
El
"brazo biónico" que lleva la joven Claudia Mitchell, de 26 años,
representa un gran avance dentro de las tecnologías de la
rehabilitación, al abrir a los amputados la posibilidad de manejar
la prótesis de una forma muy parecida a un brazo natural.
Los
movimientos que permite son mucho más amplios y naturales que los de
una prótesis corriente.
Esto se consigue gracias a la revolucionaria conexión que los
expertos del Instituto de Rehabilitación de Chicago han conseguido
establecer entre el cerebro y la máquina.
El
doctor, Todd Kuiten, junto con el cirujano plástico, Gregory
Dumanian, desplazaron los extremos de los nervios responsables del
movimiento de los brazos al pecho de Mitchell, donde unos electrodos
reciben las órdenes que emite el cerebro y las transmiten a la
prótesis.
Además, este nuevo "brazo biónico" cuenta con seis motores, de forma
que los movimientos que permite son mucho más amplios y naturales
que los de una prótesis corriente.
Ni
siquiera el peso del ingenio, cinco kilos, supone una carga para
Mitchell. La
ex marine sufrió hace dos años un accidente de motocicleta tras el
que sufrió una amputación, pero nunca acabó de acostumbrarse a la
prótesis normal que le implantaron.
"Era
extraño. Tenía que pensar: 'Bueno, ésta es mi mano, ¿qué músculo
quiero mover? Para ello, debía flexionar el músculo pectoral o el
tríceps. Ahora lo hago sólo con la mente", dijo Mitchell en una
rueda de prensa en el Club de la Prensa de Washington.
La
joven se acostumbró a dejar el brazo artificial en casa, pues le
resultaba poco útil.
Tecnología al servicio del hombre
Claudia Mitchell, es la cuarta persona pero la primera mujer que
recibe una de estas máquinas.
El
primero de ellos, Jesse Sullivan, un técnico encargado del
mantenimiento de cables telefónicos, perdió los dos brazos en un
accidente laboral en mayo de 2001, tras lo cual le fueron
implantadas las extremidades biónicas.
Otra
de los innovaciones en el caso de Mitchell es que el pecho le ha
quedado intacto, en comparación con los casos anteriores, en los que
hubo que extirpar al paciente parte del tejido corporal.
El
aparato produce en su portador algunos efectos curiosos, como el que
describió Mitchell: cuando alguien le toca el pecho, donde tiene los
electrodos conectados a los nervios, siente que le tocan la mano.
Este
invento supone una nueva esperanza para los militares estadounidense
que ha perdido extremidades en las guerras de Irak y Afganistán
El próximo paso, según Kuiken, será conseguir que la mano artificial
pueda sentir y enviar esas sensaciones táctiles al cerebro.
Este
invento supone una nueva esperanza para los militares estadounidense
que ha perdido extremidades en las guerras de Irak y Afganistán.
La
industria de las prótesis ortopédicas ha resucitado al calor de las
campañas militares de EEUU tras el 11-S, que han dejado una nueva
generación de soldados a quienes les han amputado al menos un
miembro.
Según la Coalición de Amputados de América, organización que trabaja
en defensa de ese colectivo, sólo en el transcurso de las
operaciones "Libertad Duradera", en 2001 en Afganistán, y "Libertad
Iraquí", en 2003, casi 200 soldados sufrieron amputaciones.
La
mayoría de las lesiones traumáticas las produjeron pequeñas armas de
fuego y explosiones, especialmente artefactos improvisados, minas
anti-personas, y granadas propulsadas por cohetes. Esa
situación ha dado nuevos bríos a esta industria paramédica, que no
vivía una situación similar desde los años 70 con la guerra de
Vietnam.
gentileza
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